5 lugares UNESCO que puedes ver en 1 día en Transilvania

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158
1 día
Brasov
Sighisoara
Edad mínima 3+
Intro

Nos despertamos llenos de vida. Estamos en una ciudad que queda al pie de la montaña, y si estás por aquí te pasará igual que a nosotros: querrás invertir un día tan soleado en visitar los mejores puntos culturales para conocer las bellezas que nos dejaron los antepasados rumanos.

Lo bueno de este país es que no resulta complicado encontrar una lista con las rincones más bellos. Hay una infinidad. Así que te proponemos un reto: visitar 5 lugares patrimonio de la UNESCO sin gastar muchas energías.

¡No te pierdas esta increíble ruta! Te proponemos que comiences a las 9:30 en la en la famosa Cafeteca en Brasov.

Lugar de partida

Brasov

Hora de salida

9:30

Llevar contigo

  • Dinero en efectivo
  • Crema solar
  • Paraguas
  • Abrigo extra
  • Muchas ganas
Algunas cosas que se pueden aprender en la “Expedición UNESCO”:
  • No te dejes llevar por los prejuicios. Dale una oportunidad a cualquier lugar. Posiblemente esconda una interesante historia. Cada todos los rincones tienen su carga tradicional e histórica.
  • Habla con la gente del lugar. Da el paso de conocer sus historias. No te faltarán datos sobre la Fortaleza Slaninii, el túnel de la fuente de la fortaleza de Saschiz, la ‘Alacena de la abuela’ o los famosos calcetines de Viscri.
  • ¡La UNESCO sabe mucho sobre patrimonio! Y eso se refleja en que todos estos lugares de su lista tienen una ‘vibra’ muy especial. Merece mucho la pena venir hasta ellos.
  • Hay innumerables lugares e historias para explorar, cientos de personas para conocer y mucha comida que saborear. Es importante tomarse el tiempo necesario para ello, para estar en contacto con el pasado y la belleza actual de la naturaleza. Se puede aprender mucho de las personas que habitan por aquí.
  • Si te levantas una mañana en Brasov y no sabes qué planes hacer, prueba esta ruta. Está llena de sorpresas, historias y mucho encanto.
Ruta

Sitio nº 1Prejmer

A unos 10 km de Brasov encontrarás el pueblo de Prejmer. Es pequeño, coqueto, presume de estar muy bien cuidado y sus calles están llenas de tradición. La entrada destaca por ser punto de encuentro de varias casas de viajeros que llegan hasta la ciudad. Ningún detalle queda al azar: jardines cuidadosamente mimados, casas antiguas con sus correspondientes almacenes, algunas con grandes puertas, patios soleados y otros que conservan esa sombra característica de las casas fortificadas.

Como aldea sajona que es, los primeros datos sobre Prejmer llegan en 1240. No obstante, en Rumanía están convencidos de que la aldea es bastante más antigua. Lo creen así porque hay investigaciones que sostienen que el Príncipe de Hungría envió a algunos caballeros teutones para establecer un asentamiento a orillas del río Tarlung ya en 1211.

Dentro del panorama urbano, encontrarás una iglesia grande y fortificada. De 12 metros de altura y paredes que llegaban a alcanzar los 4 metros de espesor, aquí no faltan detalles: puertas de hierro, puentes levadizos, un gran foso de agua… La aldea de Prejmer se convirtió en su momento en el primer asentamiento en el País de Barsa, desde el paso de Buzau. Es decir, se transfirió del País Rumano a Transilvania, con sus consecuentes ataques turcos.

Un 1999 fue incluida en la de la UNESCO, y se le considera desde hace tiempo como la iglesia-fortaleza más grande y bien conservada de Europa del Este. Una vez que la has contemplado con todo su esplendor, llega el momento de seguir el viaje.

Sitio nº 2Darjiu

En dirección al oeste y cruzando el bosque de Bogatii (toda una maravilla) te zambulles en un viaje de arroyos y bosques tan espesos en los que incluso es difícil que de el sol. Justo cuando lo abandonas llegas a Rupea, un pueblo aislado con una fortaleza en lo alto de una colina. Antigua, sin apenas trabajos de renovación, esta fortaleza ha escuchado muchas promesas sobre su restauración, pero no terminan de llegar.

El caso es que no forma parte del patrimonio de la UNESCO, así que toca hacer un desvío de media hora para desembocar en Darjiu, en el condado de Harghita. Entre bosques y colinas espectaculares se levanta su iglesia fortificada, la única de su tipología que ha entrado en la lista de la UNESCO. A pesar de que, en un principio, el estilo pseudo-gótico con el que se le ha llegado a tachar pueda decepcionar un poco al visitante, su belleza no tarda en salir a relucir. Además del patio, uno de los puntos destacados, impresiona la comunidad que esta iglesia tiene a su alrededor. Los habitantes del pueblo trabajan constantemente para renovar y reparar todo lo que está en sus manos, sin arruinar el encanto original. No faltan las misas y los bautizos, comandadas por un sacerdote que también se involucra a fondo en su comunidad.

De todo lo destacable, cabe subrayar una peculiaridad de la iglesia: las pinturas murales, muy difíciles de encontrar en las casas de culto fortificadas. Algunos frescos datan de 1419 y representan nuevas y antiguas personalidades religiosas como San Ladislao, el Apóstol Pablo o el Arcángel Miguel. Otro aspecto muy interesante son las ‘habitaciones’ en las paredes. No está del todo claro para qué servían en sus orígenes, pero sí que es evidente el uso actual: es una suerte de almacenes en las que guardan sus provisiones los ciudadanos locales.

Sitio nº 3Viscri

Todo lo que escuches hablar acerca de Viscri parece poco una vez que se conoce. Se trata de un pintoresco pueblo, muy pequeño y cuidado que responde al prototipo de aldea rumana: gente muy abierta, orgullosa de su tierra y con muchas ganas de mostrarla. Situada a unos pocos kilómetros de Rupea, algo alejada de las carreteras principales, Viscri se ha mantenido un tanto alejada de la tecnología y el avance de las infraestructuras. De hecho, puedes ver a gente vestida con trajes del siglo XVII en la calle. Aunque se han encontrado restos arqueológicos que datan de 1100, la arqueóloga Mariana Dumitrache ya apuntó en su momento que solo se tiene constancia de su existencia “a partir de 1400”, cuando aparece en un registro de localidades para el pago de impuestos al episcopado.

Su iglesia fortificada derrocha belleza, todo un símbolo digno de ser parte del patrimonio de la UNESCO. Se conserva extremadamente bien, tanto por fuera como por dentro, y fue la elegida por el príncipe Carlos y Mihai Eminescu Trust para mostrar al mundo la belleza de Transilvania.

Su paisaje se completa con… ¡Muchos calcetines de lana! Una tendencia que iniciaron dos alemanes en los años 90 pidiendo a las mujeres de la aldea que cosieran calcetines para intercambiar por comida y luego venderlos. Hoy en día, un equipo de hasta 125 mujeres envían miles de pares de calcetines, guantes y suéteres tejidos a mano a Alemania cada año. Es una forma increíble de comprar algo 100% tradicional a un precio más bajo.

Sitio nº 4Saschiz

¡En esta parada llega la hora del almuerzo! Pon rumbo a Saschiz pero hazlo lentamente para admirar la belleza del lugar. Haz un alto en el camino para comer una «zamuca» en la posada del centro urbano y continua la lista de paradas en la ‘bodega de la abuela’ para abastecerte de mermeladas, dulces y “zacusca” orgánica (una mezcla de vegetales); todo ello elaborado únicamente con frutas y verduras cultivadas en el pueblo. Cuando hayas cumplido, te toca avanzar para descubrir qué rincón metió la UNESCO en su lista.

Aparentemente, y mucho tiempo atrás, Saschiz llegó a competir con Sighisoara por el título de la capital sajona de Transilvania. Aquí se llegaron a celebrar algunas asambleas históricas protagonizadas por celebridades húngaras como Mihai Apafi I, el príncipe de Transilvania durante casi la mitad del siglo XVII. Te asombrarán sus imponentes paredes y la torre principal, que tiene forma de pirámide afilada con azulejos esmaltados. Otro dato referente a la ‘batalla’ que hemos mencionado antes: la torre del reloj es prácticamente calcada a la de Sighisoara.

Se tiene conocimiento de que una contribución importante a la construcción de este edificio gótico fue la de Sibiu, que se ocupó de las fortificaciones. No dejes de visitar el interior, donde se encuentran una interesante muestra de cerámica gótica realizada por un artista desconocido hace más de 500 años. ¡Se mantiene en perfectas condiciones!
En la colina, no muy lejos del pueblo, se encuentra la Fortaleza Campesina de Saschiz, donde todos los aldeanos podrían alojarse en caso de estallar una guerra. Paredes muy altas, torres, bastiones y una fuente de 60 metros de profundidad que, según la leyenda, sería el túnel perfecto para llegar al pueblo. Aquí tampoco falta de nada.

Sitio nº 5Sighisoara

Sighisoara es el lugar perfecto para poner el punto y final a la ruta combinando diversión con un merecido descanso. Se trata de una ciudad muy vieja (conocida bajo el nombre de Castrum Sex) que se construyó sobre los restos de un asentamiento rumano a principios del siglo XII (aunque este lugar también podría ser más antiguo).

La fortaleza de Sighisoara, enclavada el centro antiguo, se encuentra a orillas del río Tarnava Grande. ¡Sus paredes suman 930 metros de largo y una altura de 14 metros! Excepcionalmente bien conservada, las 9 torres que puedes contemplar sirven como sede de diferentes gremios. Por su parte, la torre del reloj presume de 64 m de altura y se erige como una imponente puerta para entrar a la fortaleza. Aunque suponga superar más de 700 escalones, no dejes de subir a School Hill, en la terraza superior de la fortaleza; allí se encuentra una escuela que data de 1600.

Si te acompaña la suerte, podrás divertirte con la celebración del festival medieval. No faltan los duelos entre caballeros, tiro con arco o manualidades de la época. Cuando la noche asoma, las calles se iluminan de forma especial y los turistas se mezclan con los locales para dar paso a la música, bebida y buen humor.

Y es que seguro que no te puedes resistir al plan: un viaje a siglos pasados, imaginando cómo vivían las personas de la época mientras disfrutas del sol y el aire fresco.

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